En el laboratorio de ciencia de Imakita, un joven doctor guardaba celosamente un gran conocimiento, el tenia antiguos libros de literatura que se habían vuelto obsoletos, incluso prohibidos en todo lugar. Esto sucedía porque todas las personas estaban colgadas del tiempo, no tenían tiempo para nada, mas que para realizar labores técnicas que les permitían subsistir. De esta forma, cualquier intención de acercamiento a la literatura era imposible. Todos vivían en un mundo sin sentido, un mundo en el que se sentían máquinas, un mundo en el que se mataban a si mismo por no encontrar sentido ni libertad.
Dentro de este circulo social-mundial se encontraba el Joven doctor de laboratorio de ciencia de Imakita, la diferencia es que él en secreto disfrutaba de bellas obras literarias muy antiguas, cada noche, intentaba leer lo más posible, dentro de sus obras estaba la poesía y algunas novelas. De pronto, al esta leyendo, empezaba a volar y a imaginarse dentro de las historias que leía, por lo que muchas noches se convertían en madrugadas en la que le era difícil alejarse de la lectura por el hecho de saber que volvería a la realidad.
Sin embargo, este hombre tuvo una idea, un día mientras caminaba hacia el trabajo y al estar viendo las hermosas montañas que rodeaban su ciudad, pensó que seria muy bueno escribir sobre ellas, escribir lo que sentía a verlas, pero muy pronto olvido la idea y siguió su camino. Al llegar a su empleo y su vida rutinaria, se sintió muy mal, la tristeza lo invadió como en pasadas ocasiones, sentía que su vida no tenia sentido, en ese mismo instante una voz pequeña pero familiar dentro de si le recordó que su deseo de escribir acerca de las montañas, en ese momento de en que escucho la voz interior, algo sucedió dentro de él, una sensación que lo acercaba a él mismo, que lo hacia regocijarse en su interior, al parece el recuerdo sobre mi deseo de escribir sobre las montañas, fue lo que produjo esta sensación, se dijo así mismo, que tal si lo intento, la sensación podría ser mejor. No esperó más tiempo y después de llegar a su trabajo, comió rápidamente y se concentro en escribir sobre las montañas.
Al día siguiente, un amigo muy cercano, en el laboratorio de ciencia, mientras hablaban, tuvo la oportunidad de ver el papel que entre-salia de la chaqueta del joven doctor, este como le tenia mucha confianza, empezó a chancear con el papelito que intentaba sacar de su del joven doctor, cuando logro tenerlo en sus manos, lo abrió y empezó a leerlo, sus ojos reflejaban un poco de sorpresa, pero también dejaban ver un poco de fascinación,-¿como así, tu has escrito esto?, es hermoso- no lo dejo responder la pregunta y le pidió prestado su hoja para poder leerla mas tarde y mostrarla a su esposa.
Lo que produjo este texto, fue increíble, este empezó a pasar de mano en mano, muchos querían leerlo, cada persona que lo leía empezó a escribir, porque de alguna manera no sabían antes que podían hacerlo y esto era algo nuevo que habían descubierto que podían hacer.
Hola, muy linda historia :). ojalá en la vida muchos tuvieran ese final: que de lo imposible se pase a lo posible!!
ResponderBorrarEsta historia me recuerda una canción de una agrupación que se llama calle 13 con su "La vuelta al mundo" https://www.youtube.com/watch?v=neMPwI7dqJo
ResponderBorrarA veces nos envolvemos tanto en la cotidianidad que perdemos ese sentido de admiración y asombro, hasta la capacidad de expresar a través de la escritura.