Estaban tres niños jugando en el patio de su casa, el juego de los avioncitos, de pronto Juan, el más pequeño, siente que algo le rosa a un costado de la cara, se toca y toma algo en su mano, lo ve y se da cuenta que es un pedazo de papel con algunos trazos extraños.
¡Mario…Mario, ven a ver lo que tengo aquí!, dijo Juan.
Mario sin dejarlo esperar se dirige a donde esta Juan y detrás de él viene Pedro.
¿Qué pasa?, dice Mario, ¿qué has encontrado?, le pregunta al ver que tiene un papel en la mano.
Imagina lo que he encontrado, es un pedazo de papel.
¿Y eso que?, dice Mario,
Lo que pasa es que tiene unos trazos extraños, ¿sabes tú que pueden ser?,
Déjame mirar…, después de analizar y mostrar a Pedro el dibujo, Mario dice no saber que significa.
Entonces Pedro dice, puede ser una palabra, pero como no sabemos leer.
Yo creo lo mismo, dice Mario,
¿Qué puede significar? Pregunta Juan.
Así pasaron como media hora y los niños daban ideas de lo que podría ser: debe decir avión, o perro, o mi nombre, o el nombre de mi hermano, ¿cómo lo podremos saber?
Los días siguientes los niños se reunían alrededor del papel y seguían dando ideas de lo que podrá decir en él. Luego de unos días al no tener certeza de su contenido, Juan decidió que lo iba a guardar para él, dijo: me llevo mi papel, lo voy a guardar. Entonces Pedro y Mario refunfuñaron inmediatamente, ¿cómo te puedes llevar nuestro papel? Dijeron. Nos pertenece a todos, nosotros también hemos adivinado su nombre. Pero yo le encontré, dijo Juan, así que es mío. Entonces Mario empezó a saltar y llorar y gritar. Su mama vino y le preguntó que pasaba, pero el solo podía llorar.
Al siguiente día, de nuevo los niños se reunieron, y Juan traía el papel: le he preguntado a mi padre y me ha dicho lo que dice el papel.
¿qué dice?, ¿qué dice?, Preguntan sus compañeros.
Mi papá me ha dicho que allí dice galletas.
Guau, ¿eso dice? Pregunta Mario. Es increíble, como puede decir allí galletas, yo no veo las galletas.
Pues eso me dijo mi papá, dijo Juan, y yo le creo porque él sabe leer, él toma todos los días el periódico y lo lee, y él sabe que dice.
Pedro, como tu querías el papel te lo quiero regalar,
Ya no lo quiero, puedes quedártelo,
Y tu Mario.
Yo tampoco.
Un cuento es un cuento. Yo me quiero quedar con el papel... y por qué no?
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